Paren el mundo
*Editorial de diciembre de 2008
Corren tiempos difíciles, complejos, de crisis, como mínimo de incertidumbre.
“¿Y qué?” –dirá usted.
Es cierto, en Argentina como en todo país emergente las situaciones son ciertamente pendulares y de perennidad esquiva.
Ahora…Ud. dirá que a todo santo le llega su San Martín y que por estos días hasta a los más poderosos del planeta están padeciendo situaciones similares.
Pasa en E.E.U.U., en Japón, en París; repercute en La Quiaca…en Suipacha…en Mercedes. Que est que cest?
Ya el mundo es un pañuelo, como decía mi abuelo. Hoy la información, lo supersónico, lo veloz…Internet; no sólo han dinamizado y acelerado los tiempos, sí no también las preguntas. Hoy tenemos más de ellas, que respuestas, que caminos, que soluciones.
Alguien gritó alguna vez: “paren el mundo me quiero bajar”…quizá sea el tiempo de parar con las descripciones, diagnósticos, Apocalipsis; y saber que hay esperanza, y que hay un camino.
Sólo hace falta quitar el pie del acelerador, cerrar los ojos, y paradójicamente: EMPEZAR A VER.
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